Pajas tristes, pollas pequeñas

Nadie quiere ser quien es. Todos soñamos con un futuro mejor. Todos negamos el presente. Lo esquivamos como quien esquiva la mierda de un perro mientras pasea por la calle Álamos. Pensamos en el mañana. O peor: en el ayer. Nos refugiamos en lo que fuimos o seremos. “Fóllame” le dijo el chico a la chica. “No aún”, le dijo la chica al chico. Y él se fue a casa pateando las latas que encontraba por el camino. Seguir leyendo

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